LA IMPORTANCIA CRUCIAL EN EL TANGO DE MANTENER LA LÍNEA DE BAILE EN LA MILONGA

Una Reflexión Personal sobre el orden de baile en la Pista

En Buenos Aires y sus alrededores, la vida del tango es vibrante y diversa. En mis continuas recorridas para conocer y documentar el mundo milonguero, encuentro una vasta tipología de encuentros: milongas de tarde o de noche, para adultos mayores o jóvenes, de alto nivel técnico o enfocadas en principiantes, en grandes salones o en pequeños espacios, tradicionales o vanguardistas, de vestimenta formal o casual, con o sin show, y con orquestas en vivo o DJs.

Toda esta diversidad de espacios tiene un punto en común fundamental para el disfrute de todos: la necesidad de respetar el orden de la pista, especialmente la Línea de Baile.
Una Experiencia Reciente: El Desorden en la Pista.

Recientemente, hice una excepción a mi rutina sabatina y asistí a una milonga de larga trayectoria, conocida por la calidad de sus bailarines. Si bien la técnica y la conexión de muchas parejas eran impecables, un factor llamó poderosamente mi atención: el desorden en la pista.

El problema no solo se limitó a incidentes aislados (vi al organizador cruzando la pista y sus discusiones), sino al manejo general del espacio de baile. Tuve que bailar en la segunda fila de la pista porque la primera línea no avanzaba, no obstante ello fui empujado muchísimas veces.

La causa principal de estos choques era evidente: muchos bailarines ejecutaban movimientos transversales, invadiendo la segunda línea y mi propio espacio. La conclusión fue simple: por cuidar de mi compañera y evitar constantes empujones, no pude disfrutar de un buen baile.

Al final de esta nota dejo link de un video de invasión y orden de fila en la  milonga.

Mi Conclusión y Recomendación Personal

Con esa experiencia, que he visto replicada en muchas otras milongas, quisiera recomendar a todos los bailarines el respeto fundamental hacia las parejas que tienen a su alrededor. Para lograr ese respeto, solo es necesario bailar dentro del espacio delimitado por las parejas adyacentes.

Sentado en la mesa, mirando la pista, noté que, para realizar el paso que tienen en mente, el conductor invade la segunda línea, ocasionando el roce.

Lo que yo suelo hacer es ejecutar el paso en redondo, o con una ligera inclinación, en lugar de hacerlo lineal y transversalmente, evitando así invadir la segunda línea.
Respecto al paso atrás, debo decir que, en pistas con muchas parejas, los milongueros de trayectoria realmente no lo hacemos. Lamentablemente he visto que se realiza incluso transversalmente, chocando con las parejas de la segunda fila.

Mi recomendación para todo bailarín es simple: bailar para uno y para su pareja, dominando la pista y, sobre todo, respetando a las parejas a su alrededor, como en la vida misma.

Video de invasión y orden de fila en la  milonga.

Dejo a continuación las palabras de una persona que admiro mucho por sus conocimientos en el tango y su forma de decir las cosas, además de ser un gran maestro y bailarín: Aoniken Quiroga

Porque en una sociedad, vamos a hablar de tango, pero hablo también de la vida, de dónde lo pienso yo. Yo no puedo ser completamente feliz en una sociedad de infelices.

Yo no puedo ser un muy buen milonguero en una milonga que está desordenada, en una milonga donde todos lo están pasando mal porque se están pegando a patadas. Se entiende? la analogía es la misma.

La milonga es nuestra vida y el desorden que a veces tenemos en la milonga es el mismo desorden que tenemos la vida cotidiana.

En que cuando aparcamos no me fijo si voy un poquito más para atrás después voy por un auto más. Yo llegué acá y aparqué y dejo el auto como quiero, porque ¿a mí qué me importa el otro que tiene que estacionar después? Y si lo dejo en la rampa, bueno, que se perjudique él que está en la rueda, bueno, irá por otro lado y esto es lo que nos va pasando.

Y en la milonga nos pasa lo mismo y yo estoy bailando acá y yo quiero tirar mi paso. Escúchame, yo no soy libre de tirar mi paso y sí, bueno, pero por tu paso acaba de cagarle la vida y la tanda tres, cuatro parejas más. Y eso es un bichito que nos va comiendo de a poquito, ¿eh? Poquito, de poquito, de poquito, a poquito y cuando nos queremos dar cuenta ya lo perdimos. (ver video de Ahoniken aqui)

Carlos Neuman

@airesdemilonga